La evolución licántropa en Aulonia
Hoy quiero enseñaros un poco más sobre los habitantes de Aulonia, los hijos de la Luna y, concretamente, sobre uno de los elementos esenciales de su naturaleza: la transformación licántropa.
En Aulonia, ser licántropo significa mucho más que tener la capacidad de adoptar la forma de un lobo. Ambas apariencias pertenecen a una misma criatura y forman parte de su propia naturaleza.
La transformación supone una evolución completa del cuerpo. Los rasgos humanos comienzan a modificarse, los sentidos se agudizan y el instinto del lobo va tomando protagonismo hasta alcanzar finalmente su forma animal.
No se trata de dos seres diferentes, sino de dos formas de una misma identidad.
Esta característica forma parte del mundo que fui construyendo para la novela, donde las manadas, los alfas, sus tradiciones y su relación con la Luna tienen un papel fundamental.
Sobre todos ellos se encuentra Aulonixa, la diosa lunar, cuya presencia está profundamente ligada al planeta Aulonia y a sus habitantes.
Con la imagen y el vídeo que acompañan esta entrada he querido representar visualmente esa evolución: el instante en el que la apariencia humana comienza a desaparecer y el lobo que siempre ha estado dentro termina por mostrarse.
🐺🌙 Humano y lobo. Dos formas. Una misma criatura.
📖 Aulonia, los hijos de la Luna

